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10-03-2015 - 01:24

Morir en la víspera

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Miguel Pérez Julca iba a revelar nombres de policías involucrados con el narcotráfico y lo mataron.

Miguel Pérez Julca iba a revelar nombres de policías involucrados con el narcotráfico y lo mataron.

El viernes 16 de marzo del 2007, antes de terminar su programa ‘El informativo’ de radio ‘Éxitos’, en Jaén, el periodista Miguel Pérez Julca anunció que el lunes 19 haría estallar una ‘bomba atómica’: “Ese día revelaré los nombres de los policías de Jaén que están coludidos con narcotraficantes y que protegen a las bandas de delincuentes”.

Al día siguiente, el sábado 17, a las 7:20 de la noche, dos sicarios lo asesinaron de dos balazos en la cabeza delante de su esposa, silenciándolo para siempre. El lunes 19, muchos de los seguidores de Pérez Julca se pegaron a sus radios para saber quiénes eran los policías corruptos, pero el hombre de prensa ya estaba muerto.

El de Pérez Julca es uno de los casos más dramáticos e indignantes que me tocó investigar y publicar en El Comercio. Un día después del asesinato, presionado por la indignación pública, el ministro del Interior aprista, Luis Alva Castro, envió desde Lima un grupo ‘selecto’ de agentes. En solo dos días, los policías capturaron a los presuntos criminales: Alí Zamudio (‘Balán’) y José Hurtado Vásquez. Ni los detectives más capos del FBI podían ser más eficientes.

Cuando llegamos a Jaén, sin embargo, descubrimos que todo era falso. El día y la hora del crimen, Zamudio estaba en una parrillada y Hurtado había sido acusado por una mujer cuya firma fue falsificada.

El fotógrafo Dante Piaggo, el asistente John Torres y este periodista creíamos que ya teníamos una gran denuncia, pero faltaban más sorpresas. En el mercadillo, mientras tomábamos un reparador caldo de gallina, la vendedora nos informó lo que nosotros no sabíamos: que todo el pueblo esperaba la frustrada noticia ‘bomba’ que iba a lanzar Pérez Julca el día lunes sobre los policías corruptos.

Buscamos una grabación del programa, pero no existía, pues ‘Éxitos’ era una radio que operaba de manera precaria. Sin embargo, el sonidista y un periodista que apoyaba a Pérez en su informativo, nos confirmaron sobre el explosivo material que iba a denunciar el hombre de prensa.

Para mala suerte de esos malos policías, Julca, presintiendo el peligro, había escrito sus nombres en un papel que entregó a uno de sus mejores amigos. Los nombres de los malos policías eran Ántero Contreras Ayala, Joselito Paz y William Pérez, quienes tenían más de 10 años en ese lugar y que debían encargarse de luchar contra la criminalidad. Jaén, por cierto, es el principal corredor de la droga que sale de la selva hacia Lima y los puertos del norte del país.

La denuncia periodística causó revuelo, pero, como muchas veces ocurre, todo quedó en la impunidad. Lo peor es que otro valiente periodista de Jaén, Alejandro Carrascal, quien se atrevió a revelar los nombres de los policías corruptos, terminó preso acusado por un delito que no había cometido.

No dejemos que esto siga ocurriendo. Al periodismo se le respeta. Nos vemos el otro martes.

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