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17-03-2015 - 01:33

El coronel ‘Sinchi’ y el narco ‘Vaticano’

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Gustavo Ríos comprendió que Víctor López y Vladimiro Montesinos, fueron quienes lo echaron de su cargo.

Gustavo Ríos comprendió que Demetrio Chávez y Vladimiro Montesinos, fueron quienes lo echaron de su cargo.

El coronel PNP Gustavo Ríos Pita se quedó pasmado cuando el narcotraficante Demetrio Chávez Peñaherrera, ‘Vaticano’, denunció que Vladimiro Montesinos era su socio y le había pagado sobornos para que lo dejara sacar droga de la selva.

En ese momento, Ríos comprendió que ambos, el narco y el jefe del SIN, fueron quienes lo echaron de su cargo como jefe de la Base Antidrogas de Santa Lucía, en la selva del Huallaga, y acabaron con su brillante carrera policial llena de condecoraciones.

El viernes 16 agosto de 1996, en pleno juicio oral, ‘Vaticano’ relató que entre 1991 y 1992 pagó 50 mil dólares mensuales al ‘Doc’ para que lo dejara sacar droga de la pista de aterrizaje que tenía en Campanilla, en San Martín. Apenas se difundió la explosiva denuncia, una fuente de la DEA me dijo: “Busca al coronel Ríos Pita. Él sabe muchas cosas de lo que allí ocurrió. Vive en Tacna”.

Cuando lo ubiqué telefónicamente, Ríos creyó que se trataba de una emboscada. Llegó al bar donde nos citamos con una pistola en la cintura y una mochila donde llevaba 6 cacerinas y dos granadas. Había sido de los ‘Sinchis’, el emblemático grupo policial formado en los años sesenta para luchar contra la guerrilla y el narcotráfico

Su historia coincidía con la denuncia del narcotraficante. El 20 de marzo de 1991, Ríos con 70 de sus hombres y asesores de la DEA, aterrizaron con 3 helicópteros rusos en la pista clandestina de ‘Vaticano’ para destruirla.

Ni bien llegó, un grupo de soldados de la Base de Punta Arenas –cuyo jefe apodado ‘Capulina’ estaba coludido con el narcotraficante- pretendió impedírselo, pero Ríos se impuso. Su grado era superior al del oficial del Ejército. Los comandos hicieron añicos la pista con once cargas de dinamita.

Cuando estaba por regresar a su base, un enardecido poblador le gritó: “Ahora te la vas a ver con el doctor”. El coronel no sabía quién era el “doctor”, pero se quedó intrigado.

Al día siguiente, bien temprano, Ríos recibió una llamada telefónica de su Comando. Pensó que lo llamaban para felicitarlo, pero le dijeron que había sido relevado. Debía volver a Lima a un puesto administrativo.

Ríos, quien apenas tenía tres semanas como jefe antidrogas, regresó indignado y pidió audiencias con su jefe, el general Adolfo Cuba y Escobedo, y el ministro del Interior, el general EP Víctor Malca.

Ambos, quienes eran hombres de Montesinos, le dieron una explicación absurda y burlona: “Tome su cambio como un ascenso, coronel”.
Ríos se retiró de su institución y tuvo que esperar cinco años, hasta el momento en el que ‘Vaticano’ declaró, para descubrir quiénes lo sacaron de su puesto y quién era “el doctor” que mencionó el poblador de Campanilla. No queda duda de que es Montesinos quien arruinó la vida de brillantes policías.

Nos vemos el otro martes.

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